Calidad Turística

Surgen en los años noventa los Sistemas de Calidad Turística Española (SCTE), cuya característica más destacable es su filosofía, tratándose de una opción voluntaria donde el establecimiento decide implantar un sistema de gestión de calidad turística.

Apoyando esta iniciativa surge el ICTE (Instituto para la Calidad Turística Española) como entidad de normalización y certificación de sistemas de calidad especialmente creados para empresas turísticas, evitando duplicidades y consolidando la existencia de un único gestor y creador de las normas de calidad para el sector.

Estas normas establecen los requisitos para los distintos servicios ofrecidos por los establecimientos, cuyo cumplimiento es una condición para la certificación mediante la Marca de Calidad Turística Española.

Dos tipos de requisitos que incluye:

  • Relativos al resultado de la presentación del servicio.
  • Relacionados con los sistemas y procesos necesarios para aseguriar el nivel de calidad de los servicios.

Las normas turísticas desarrolladas dentro del SCTE se sitúan en un nivel intermedio entre ISO 9000 y EFQM, siendo más exientes que la ISO 9000, pero totalmente compatible con ambas.

Sectores

Hasta el momento se han desarrollado las Normas de Calidad de 16 subsectores turísticos, que inicialmente integran el ICTE, siendo éstas:

  • Agencias de viaje
  • Alojamientos Rurales
  • Balnearios
  • Camping
  • Campos de Golf
  • Convention Bureaux
  • Empresas de Tiempo Compartido
  • Espacios Naturales Protegidos
  • Estaciones de Esquí y Montaña
  • Guías de Turismo, programas de formación
  • Hoteles y Apartamentos Turísticos
  • Instalaciones Náutico Deportivas
  • Ocio Nocturno
  • Oficinas de Información Turística
  • Palacios de Congresos
  • Patronatos de Turismo
  • Playas
  • Restaurantes
  • Transporte Turístico por carretera
  • Turismo Activo

Beneficios para el cliente

  • Adecuación de los servicios a sus expectativas y necesidades
  • Disminución de la incertidumbre ante la elección del establecimiento
  • Confianza en la capacidad de respuesta del personal
  • Garantía del servicio

Beneficios para los establecimientos

  • La implantación del sistema es en sí un beneficio pues mejora la competitividad del servicio y por tanto de la empresa.
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  • Fortalece la posición de la empresa frente al resto de la competencia del sector
  • Permite conocer las expectativas del personal y su integración
  • Constituye un elemento complementario de promoción y comercialización
  • Implica un mayor conocimiento y control de su propio establecimiento.